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Más de 1.500 chicos se anotaron para el ingreso a los preuniversitarios de la UNSJ

De la cantidad de inscritos, solo el 35% tiene chances de pasar. Los exámenes serán el 1 y 2 de diciembre.

Más de 1.500 chicos se anotaron para el ingreso a los preuniversitarios de la UNSJ

De la cantidad de inscritos, solo el 35% tiene chances de pasar. Los exámenes serán el 1 y 2 de diciembre.

Los exámenes de ingreso a los Institutos Preuniversitarios de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) siempre generan gran expectativa en chicos, chicas y padres. Este año no será la excepción, ya que estas populares pruebas tienen a 1.618 estudiantes inscriptos buscando una de las vacantes en el Colegio Central Universitario, la Escuela Industrial Domingo F. Sarmiento o la Escuela de Comercio Lib. Gral. San Martín.

La disponibilidad de lugares es limitada, ya que solo el 35% de los aspirantes, es decir, aproximadamente uno de cada tres, logrará obtener un puesto. En total, hay apenas 565 vacantes disponibles. Según explicó Gisela Suligoy, coordinadora de los Institutos Preuniversitarios de la UNSJ, este número de inscriptos se mantiene en el promedio de años anteriores. La masiva demanda se debe a la reconocida calidad educativa y al carácter gratuito de estos establecimientos, lo que los convierte en los más requeridos de San Juan.

La preparación para esta instancia es de larga data, comenzando para muchos alumnos con uno o incluso dos años de anticipación. El nivel de exigencia es alto e incluye temas que a menudo no son cubiertos en las escuelas primarias. Por ello, es una práctica común que los aspirantes asistan a "cursillos de ingreso" pagos, ya sea en los propios colegios o con maestras particulares.

La instancia evaluativa se divide en dos jornadas, ambas comenzando a las 7:30 horas. El lunes 1 de diciembre de 2025 se rendirá la prueba de Lengua, seguida el martes 2 de diciembre por la de Matemática. Los exámenes se tomarán en los edificios de la Escuela Industrial (compartido con la de Comercio) y el Colegio Central Universitario.

Para presentarse, los alumnos deben llevar obligatoriamente su DNI, el comprobante de inscripción y el guardapolvo o uniforme de su escuela primaria. La rigurosidad es máxima, y los elementos permitidos son solo el bolígrafo azul o negro, lápiz negro, goma, corrector y elementos de Geometría. Está terminantemente prohibido el uso de calculadoras, diccionarios, celulares, fibras o lápices de colores.

En pos de garantizar la transparencia y evitar cualquier favoritismo, los profesores corrigen las pruebas sin conocer la identidad del aspirante, identificadas únicamente por un código. Para mantener sus posibilidades de ingreso, el alumno debe alcanzar un mínimo del 50% del puntaje total en cada una de las evaluaciones.

Aunque la corrección es anónima, la asignación final de la escuela se rige por estricto orden de mérito. Se genera una lista única, comenzando por los aspirantes que obtengan la nota máxima (100 puntos) hacia abajo, hasta cubrir las 565 vacantes totales. Quienes alcancen las mejores calificaciones son los primeros en elegir a cuál de los tres institutos desean ingresar, siendo el Central Universitario el más solicitado históricamente.

La distribución de los lugares es la siguiente:

  • Colegio Central Universitario: 115 vacantes
  • Escuela Industrial: 200 vacantes
  • Escuela de Comercio: 250 vacantes (196 para Turno Tarde y 54 para Turno Intermedio).

Este proceso genera inevitablemente una gran tensión, especialmente entre los chicos, cuya mayoría tiene solo 13 años. Mientras rinden la prueba, los padres suelen esperar en las inmediaciones (como la Plaza Aberastain) durante dos o tres horas, lo que crea un ambiente de gran nerviosismo. Afortunadamente, la presión extrema de años anteriores, que provocaba llantos y desmayos, ha disminuido, aunque la tensión sigue siendo palpable ante la escasez de cupos.

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